Silvia

Mi odisea diaria

Por Silvia

Ser ama de casa es un trabajo de tiempo completo, sin descanso, con una rutina que parece odisea. Me levanto temprano en la mañana para darme un baño y arreglarme. Para cuatro (dos niños, mi marido y yo), como rápido y antes que todos; cuando ellos bajan a desayunar yo subo a terminar de arreglarme. Salimos de la casa, subimos a mi Odyssey y ahí comienza el viaje: tres niños por repartir en dos escuelas diferentes. De ahí voy al súper a comprar lo necesario para hacer la comida. Luego regreso a casa para hacer de comer y dejar todo listo para cuando mis hijos salgan. Mi esposo pasa por ellos al salir de trabajar para traerlos a comer. Comemos y toca llevar a los muchachos a sus actividades de las tardes: clases de karate y futbol. Aprovecho entonces que salí de casa de nuevo para tomar mis clases de pilates. Al terminar el día, regresamos todos a la casa y podemos tener por fin un rato tranquilo en familia.

Hay veces que siento que voy a volverme loca pero, aunque esté atrapada en el tráfico, estar en mi Odyssey, en su cómodo asiento, con el fresco aire acondicionado y escuchando la música que me gusta, puede ser la mejor parte del día. Sobre todo cuando amenizo el tiempo de espera a que mis chicos salgan de sus clases de la tarde, tomando un café.

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