María

Una semana maratónica

Por María

Mi trabajo me hace andar de arriba a abajo todo el tiempo, de una ciudad a otra dando capacitaciones a empleados para que estén mejor preparados y las empresas tengan mejores resultados. La semana pasada fue especialmente maratónica porque tuve que dar capacitaciones en seis ciudades diferentes, a cientos de kilómetros de distancia entre sí. Cuando me pasaron el itinerario semanal, casi me voy para atrás del espanto. Pero como soy muy organizada y precavida, me puse a planear detalladamente mis días para que el tiempo me alcanzara muy bien para hacer mi trabajo en tiempo y forma a pesar de los traslados tan complicados.

Cuando llegó el día de comenzar el tremendo maratón que estaba por aventarme, ya tenía todo calculado. Tenía la confianza de llegar a tiempo porque afortunadamente tengo una camioneta que me hace segunda en las jornadas maratónicas. Además de tener un diseño que me encanta por dentro y por fuera, mi CR-V es de lo más resistente y manejarla es muy cómodo aún en carreteras y caminos difíciles. Tiene una suspensión tan buena que hace que ni siquiera se sientan los baches ni rebote mi alma entera en la terracería. Como si eso no fuera suficiente, es muy segura. Cuando la compré, en la agencia me contaron los cambios que hicieron en su estructura para que sea mucho más resistente a los choques. También tiene las bolsas de aire necesarias para cubrir a los pasajeros ante cualquier percance. Por eso siempre me siento segura cuando la conduzco, incluso cuando llevo a mis hijos o como en esa semana que me pasé del tingo al tango en carretera.

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