Jorge

Amor a primera vista

Por Jorge

Este invierno es el primero que paso como todo un trabajador. No sé qué pensar al respecto. Antes de este año, pasaba estas vacaciones como cualquier mortal menor de edad, alternando fiestas entre amigos y reuniones familiares. Todo era maravilloso; comía lo que quería, no tenía que despertarme temprano y tenía mucho tiempo libre. Ahora ya todo es distinto: tengo que poner alarma diario para despertarme a las 7:00 de la mañana y así llegar a tiempo al trabajo. Me gusta mucho trabajar con mis abuelos porque les ayudo y de paso gano algo de dinero, pero siento raro no ser dueño de mi tiempo, como lo era antes.

En fin, en vez de quejarme, le veré el lado bueno: estoy adquiriendo experiencia laboral (aunque no es en lo que me gusta, siempre sirve haber trabajado en algo y no llevar totalmente verde a alguna entrevista) y conozco gente interesante en la tienda. De hecho, hace poco conocí a la que creo que es el amor de mi vida. Estaba muy ajetreado de una lado a otro en el Fit de mis abuelos porque los clientes no dejaban de llegar y necesitábamos más material, así que fui a surtir. Iba manejando molesto y estresado, cuando de pronto vi caminar en el camellón a la mujer más hermosa que he visto en mucho tiempo. No sé si estoy exagerando, pero en cuanto la vi se me olvidaron los problemas del día y hasta me quedé ido, a tal grado que olvidé avanzar cuando el semáforo ya estaba en verde. Inmediatamente me empezaron a pitar hasta que reaccioné y continué mi camino de vuelta a la tienda. Di una vuelta en el carro a ver si la encontraba por ahí, pero mi búsqueda no tuvo éxito. Volví a la tienda y seguí mi jornada laboral con el corazón roto.

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